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Miércoles, 17 de septiembre de 2014 
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  ¿Qué clase de empleado es usted?
  Las empresas buscan personal comprometido, que genere valor agregado y se apasione en lo que hace. Identifique qué tipo de empleado es usted y apúntele a la excelencia.
En toda organización se pueden identificar diferentes perfiles de empleados.

Existen hoy algunas características que le permiten a los responsables del manejo del recurso humano, identificarlos para saber cómo relacionarse con ellos. El mercado laboral, cada vez más competitivo y exigente, está demandando profesionales comprometidos con su labor.

En opinión de psicólogos organizacionales y gerentes de recursos humanos, se contemplan tres tipos de empleados: los excelentes, los corrientes y los negativos. A lo que toda compañía apunta es a mejorar la calidad de sus colaboradores y es por este motivo que está en la búsqueda constante de trabajadores excelentes.

Jack Welch es hoy el auto más leído por los gerentes de Recursos Humanos. En su libro "Hablando claro" plantea una tesis según la cual en toda compañía existe un 20% de empleados excelentes, un 70% de trabajadores normales y un 10% de malos.

Para él, las empresas deben lograr la reducción de esa fuerza laboral mediocre. Ahora, ¿qué tipo de empleado es o quiere ser usted?
  La excelencia
A pesar de la características particulares inherentes a cada cargo en una empresa, existen ciertas condiciones que identifican a los empleados destacados.

Este tipo de profesionales siempre tienen muy claro las diferentes responsabilidades que tienen a su cargo. Sin embargo, no se conforman cono conocer y cumplir con las tareas que se les han asignado, sin que están comprometidos con la compañía, por lo que dan siempre más de lo que se les pide.

Ellos, los trabajadores orientados a la excelencia, “conocen las variables de tarea (aquellas asociadas con el cumplimiento de su trabajo), pero también se preocupan por conocer y mejorar las variables de proceso (todas aquellas que denotan los pasos para el cumplimento de una responsabilidad)”, según la psicóloga organizacional Mónica López.

De igual forma, los excelentes son conscientes de que su labor al frente de un cargo, no es un medio para subsistir sino, por el contrario, es un fin. Es decir, ven en cada responsabilidad una meta que les permitirá desarrollarse como profesionales. Son verdaderos apasionados por su trabajo.

Estos trabajadores son aquellos con inteligencia práctica, capaces de generar ideas que se pueden aplicar.

Son personas con perfecto conocimiento de los estándares de tiempo y calidad, por lo que han desarrollado un criterio fino para diferenciar sus necesidades y las de la organización.
  Los del montón
Para Luis Torres, gerente de Recursos Humanos de Cafam, el tipo de empleado corriente es el más común dentro de cada empresa.

Son aquellos profesionales, dedicados estrictamente al cumplimento de su labor. Por tal motivo, sólo conocen de horarios y de órdenes de su superior.

Son entonces personas, muy orientadas hacia el cumplimiento de su tarea, que muy rara vez están en condiciones de generar procesos creativos o de generar valor agregado.

Su característica fundamental, y la que ocasiona más problemas a una compañía, es el bajo nivel de flexibilidad. En un panorama donde la variable constante es el cambio, las empresas buscan y requieren con urgencia empleados para los cuales éste sea un reto para asumirlo sin temor, y no una obligación que cause resistencia y pánico.
  Los negativos
Ninguna empresa está interesada en retener o contratar a "los negativos". Por lo general, ellos ni siquiera cumplen con las expectativas que de ellos se tienen.

Son los profesionales reactivos, a quienes les cuesta adaptarse a la organización y, por lo tanto, asumen una postura de constante crítica hacia las políticas de la empresa. Son trabajadores a los que frecuentemente se les debe estar impulsando para que cumplan con sus deberes.

Pero sin duda alguna, son aquellos que no saben controlar sus emociones y fruto de ello representan una amenaza para el clima de trabajo. Son muy susceptibles de insultar, gritar y controvertir con otros empleados y con empleadores.

Son poco productivos y entorpecen la labor del resto del equipo de trabajo. Afortunadamente este tipo de trabajadores no es la mayoría.

Una mención especial merecen los workholics, o adictos al trabajo. Este tipo de empleados consumidos por su actividad laboral, representan beneficios muy bajos para las compañías, contrario a lo que se cree.

Actualmente, la medición de la productividad no está dada en términos de horas de trabajo sino en resultados.

Vale la pena mencionar que para todo empleado nuevo es necesario un proceso de adaptación. Ellos necesitan más apoyo de las empresas.

La clave de una buena relación entre organización y empleado está entonces, en la búsqueda de objetivos comunes que les abran a las dos partes, un amplia gama de oportunidades de desarrollo.

A lo que se debe apuntar, entonces, es a una filosofía de trabajadores excelentes, dentro de organizaciones excelentes.
  Por: clickempleo.com 


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